Virtud que modera el apego
al dinero y permite usarlo como conviene. Realiza dos cosas principales: la
adquisición y conservación del dinero por el propio trabajo; y su distribución,
tanto para con la propia familia o allegados, como para los demás.
El vicio por exceso es la
prodigalidad y, por defecto, la avaricia. La prodigalidad es un deseo deficiente de dinero, que se desborda en
la donación de riquezas y es deficiente en su conservación y adquisición. La avaricia es un amor desproporcionado a
los bienes materiales, que falla en su donación y se excede en su obtención y
retención.
Le generosidad se desvirtúa
también por el modo de dar, como
quien da con soberbia, y también por la intención desordenada, como el dar para
recibir o para ser visto por otros.
UN CUENTO DE NAVIDAD
(UNA DE LAS TANTAS VERSIONES COMPLETA).
Canción
de Navidad, Un
cuento de Navidad o El cántico de Navidad es una famosa novela escrita por el británico Charles Dickens en 1853. En ella se habla de cómo una persona
huraña y avara cambia su vida por la sucesión de distintas visiones ocurridas
en la Navidad.
REFRANES SOBRE LA LIBERALIDAD O GENEROSIDAD
Dios ayuda a los que ayudan.
Se destaca que la ayuda divina acompaña a quienes se esfuerzan y actúan para
mejorar su situación, subrayando la importancia del compromiso personal.
Mejor no hacer la caridad, que
avergonzar a quien la recibe.
Advierta que la ayuda debe ser ofrecida de manera respetuosa y discreta, ya que
humillar al destinatario puede causar más daño que beneficio.
Andan lo mismo que el buey,
arando para que otros coman (José Hernández).
Critica a quienes trabajan arduamente para beneficio ajeno, resaltando la
injusticia de que su esfuerzo no sea reconocido o recompensado.
El que ahorra siempre tiene.
Resalta la importancia del ahorro como hábito que garantiza recursos para el
futuro y evita depender exclusivamente del presente.
Sin ahorrar, nadie llega a
rico; ahorrando, pocos llegan a pobres.
Subraya que la riqueza se construye a través de la disciplina del ahorro,
mientras que quienes no ahorran difícilmente podrán prosperar económicamente.
Es mejor enseñar a pescar, que
andar dando los peces.
Plantea que capacitar a las personas para que se valgan por sí mismas es más
beneficiosa y sostenible que ofrecer ayuda puntual.
Dar es divino, recibir es
humano.
Destaca la virtud suprema del acto de dar, mientras que recibir puede implicar
sentimientos humanos de vulnerabilidad o incomodidad.
Para dar y tener, seso es
menester.
Advierte que es necesaria la sensatez y el juicio prudente para administrar
bien los recursos, de modo que se pueda dar sin poner en riesgo el propio
bienestar.
Reiterar beneficios, enseña a
devolverlos (Publilio Syro).
Sugiere que otorgar favores de manera reiterada fomenta la reciprocidad,
incentivando que quienes reciben se sientan motivados a corresponder.
Recordar el beneficio dado, es
reclamarlo (Publilio Syro).
Advierte que insistir en recordar una ayuda prestada equivale a exigir una
devolución, lo que puede dañar la buena voluntad y las relaciones
interpersonales.
Las riquezas que das, sólo
ellas siempre poseerás (Marcial).
Se enfatiza que la generosidad deja una huella duradera; lo que se entrega con
el corazón es la única riqueza que perdura en el tiempo.
Haz el bien, sin mirar a
quién.
Invita a realizar actos de bondad de manera incondicional, sin discriminar o
esperar algo a cambio, promoviendo una ética universal de solidaridad.
Quien hizo un beneficio que lo
calle; quien lo ha recibido que lo diga (Séneca).
Propone que el que ayuda no debe alardear de su generosidad, mientras que el
receptor debe expresar su agradecimiento, manteniendo el equilibrio entre
humildad y gratitud.
Quien da pronto da dos veces.
Resalta la virtud de la prontitud en la ayuda, ya que dar de inmediato
amplifica el valor y el impacto del gesto generoso.
Negar y tarde dar, van a la
par.
Indica que rechazar ayudar o hacerlo de manera tardía produce resultados
similares, dejando la ayuda insuficiente o ineficaz.
Da bien y da mucho, quien da
con rostro alegre.
Sugiere que la actitud con la que se ofrece la ayuda (alegría y buena
disposición) potencia el valor del acto de dar y lo hace más enriquecedor para
ambos.
Gran renta es el ahorro
(Cicerón).
Destaca el ahorro como una fuente constante de beneficio, ya que permite
disponer de recursos en el futuro y consolidar una base financiera sólida.
Impera sobre las riquezas, no
seas su esclavo.
Advierte sobre la importancia de controlar el dinero y no dejarse dominar por
él, promoviendo el uso consciente y equilibrado de los recursos.
Una mano lava la otra, y las
dos lavan la cara.
Ilustra el principio de la reciprocidad y la cooperación, donde el apoyo mutuo
beneficia a todos los involucrados.
Mal hace quien no hace bien,
aunque no haga mal.
Indica que la inacción o la falta de esfuerzo por hacer el bien tiene
consecuencias negativas, aun sin la intención de hacer daño.
El sudario, no tiene
bolsillos.
Recuerda que al final de la vida, las riquezas materiales no acompañan al
hombre, por lo que es más valioso dejar un legado de generosidad.
La felicidad está más en dar
que en recibir (Evangelio).
Basado en enseñanzas evangélicas, subraya que la verdadera satisfacción se
encuentra en la generosidad y el acto de compartir.
Quien gusta de dar banquetes,
termina siendo mendigo (Proverbios).
Advierte que el derroche excesivo en actos de generosidad, sin administración
prudente, puede conducir a la ruina económica.
Dar para recibir, no es dar
sino pedir.
Critica la práctica de ofrecer ayuda con la expectativa de obtener algo a
cambio, desvirtuando el verdadero espíritu del altruismo.
La caridad ruidosa nunca es
piadosa.
Señala que la verdadera caridad debe ser discreta y sincera; el alarde y la
ostentación en la ayuda pueden minar su valor moral.
Agua que no has de beber,
déjala correr.
Este dicho aconseja no acumular o retener aquello que no vas a necesitar o
aprovechar.
Quien de veras quiere dar, no
ofrece.
Es decir, el deseo genuino de dar surge sin barreras ni condiciones, mientras
que el acto de "ofrecer" podría ser un pretexto para no comprometerse
plenamente.
Da más quien quiere que quien
puede.
Una persona que da con el corazón, aunque tenga pocos recursos, demuestra una
generosidad auténtica y, en muchos sentidos, más valiosa que alguien que, a
pesar de tener abundancia, ofrece ayuda de manera obligada o sin entusiasmo.
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